El Ayuno

“El ayuno tiene poco que ver con privarse de comida.” Esto lo dijimos nuestro último programa de Café Para El Espíritu”. Sin embargo de ninguna manera queremos decir que privarnos de comer no es parte de un ayuno legítimo, pero simplemente no es la fundación de ello. Simplemente mirando Isaías 58, podemos ver que el verdadero ayuno que agrada a Dios es aquel en donde hay conexión con Dios, (eso quiere decir hacer el tiempo para conectarse con él y entender lo que hay en Su corazón) hay amor al prójimo, (esto es dejar de lastimar a la gente y ofender aquella persona que está hecha a imagen de Dios) y hay acción definitiva contra el yugo de todas estas maldades y de todo aquello que nos controla. (ahí podemos añadir vicios, indulgencias, e ¡inclusive comida!).
 
El punto de nuestro capítulo es que hay mucho enfoque en lo “técnico del ayuno”, como, el entender perfectamente la “liturgia” de este, obsesión sobre los alimentos que uno puede comer o no, etc. pero no hay realmente un interés legítimo por encontrar el corazón de Dios durante tal ayuno.
 
Siendo que tal encuentro con Dios es fundamental para el ayuno y cualquier otra ordenanza o sacramento que pensemos hacer, al perder este norte, nuestro esfuerzo se hace infructífero. Pero, por el contrario, si tenemos presente que el encontrarnos con nuestro Dios es la prioridad primaria de cualquier esfuerzo como el ayuno, retiros, vigilias, etc., entonces cualquier otro “periférico” como lo que vas a entregar como ayuno y por cuanto tiempo, es totalmente secundario. Entonces, el dejar comida temporalmente, dejar algunas costumbres, o empezar a reanudar buenas y Cristianas costumbres, es complementario y causará un buen efecto a nuestra consagración.
 
¡No es únicamente lo que dejas de hacer, pero lo que empiezas a hacer también!
 
Si quieres saber más al respecto, mira nuestro capítulo de esta semana. ¡Esperamos que lo disfrutes!
Haz click en la imagen abajo para tomarte un cafecito con nosotros y hablar de este tema.
 

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